Fibra de vidrio plastificada
La malla estándar, en gris o en negro. Flexible, no se oxida y vuelve a su sitio tras un golpe. Deja pasar bien el aire y apenas resta visibilidad. Es la que montamos si no se solicita otra cosa.
Mosquiteras enrollables, correderas y de marco fijo fabricadas para cada hueco. El tipo lo decide la forma de abrir de la ventana, no el catálogo.
Equivocarse de sistema convierte en estorbo algo que debería pasar desapercibido. Ocurre con la mosquitera corredera montada donde la ventana no es corredera, con la de marco fijo colocada en la salida al jardín que se cruza veinte veces al día, o con una mosquitera enrollable en una ventana pequeña que no la necesitaba.
Por eso, en la visita lo primero es observar cómo abre el hueco, no cuánto mide. Después se decide la malla: fibra corriente para la mayoría de ventanas, hilo fino donde la estancia ya recibe poca claridad y malla reforzada allí donde haya animales.
Nada de esto implica obra. Los perfiles se atornillan al cerco o al hueco y, en el caso de la mosquitera de marco fijo, a veces ni eso: se sostiene con pinzas a presión.
Vuelve sola a su cofre al soltarla. Pensada para salidas a parcela y porche, el paso más transitado de un chalé.
El más sencillo de todos y el que menos mantenimiento pide. Se retira a mano en invierno y se guarda hasta la primavera.
Se desplaza emparejada con la hoja de la ventana. Para ventanales de dos o tres hojas, donde cualquier otra solución estorbaría.
Las Rozas de Madrid tiene mucha vivienda con parcela y arbolado próximo: la Dehesa de Navalcarbón, los pinares de Molino de la Hoz o los jardines de Monte Rozas. En ese entorno, dormir con la ventana abierta en verano exige proteger el hueco, y no solo frente a los mosquitos: la malla frena también polen, avispas e insectos pequeños.
Ese tipo de vivienda plantea además otra circunstancia: salidas a jardín, porches y ventanales grandes. Un hueco de tres metros no se resuelve con lo mismo que la ventana de un baño, y en un paso que se cruza continuamente una mosquitera de marco fijo acaba descolgada de un empujón en pocos días.
Por eso la conversación empieza siempre por el hueco: cómo abre, cuánto mide, quién pasa por él y si hay animales en casa. Cuando la ventana lleva además persiana, se valora si conviene revisar el mecanismo de la persiana aprovechando la visita, y en obra nueva o en sustituciones se plantea todo junto con el paño de lamas que corresponda. En la página principal tiene todo lo que hacemos con persianas en Las Rozas.
El bastidor lo mira todo el mundo y la malla casi nadie, y es lo que se aprecia a diario: cuánta luz deja pasar, cuánto aire entra y cuánto resiste.
La malla estándar, en gris o en negro. Flexible, no se oxida y vuelve a su sitio tras un golpe. Deja pasar bien el aire y apenas resta visibilidad. Es la que montamos si no se solicita otra cosa.
Más rígida y más resistente al roce. Funciona bien en planta baja con setos pegados a la ventana y en trasteros, donde la malla recibe. A cambio se abolla si se golpea con fuerza y esa marca ya no desaparece.
Hilo mucho más apretado. Detiene el polen y los insectos diminutos que la malla normal deja pasar. Con el arbolado de la Dehesa de Navalcarbón y de las urbanizaciones al lado, en primavera es una petición frecuente en el norte del municipio.
Pensada para que un gato que se apoya o un perro que empuja con el hocico no la rompa. Pesa más y hay que montarla en bastidor rígido, nunca en una mosquitera enrollable ligera, porque el eje de recogida no la enrolla bien.
La malla se puede sustituir sin cambiar el marco siempre que el bastidor esté recto y el junquillo no se haya endurecido. Si el hueco necesita además una revisión del mecanismo de la persiana, lo vemos en la misma visita y así no hay que subir dos veces.
Una mosquitera a medida se fabrica con las cotas exactas de ese hueco, igual que un paño de lamas. El proceso es breve, pero tiene puntos en los que se decide que la pieza funcione durante años o que dé problemas desde el primer verano.
El persianista acude a domicilio, toma la anchura y la altura útiles, comprueba el resalte del cerco sobre el que apoyará el perfil y verifica que el marco esté a escuadra. Cuánto cuesta una mosquitera a medida depende de esas cotas, del sistema y del tipo de malla. En ventanas de aluminio antiguas suele hacer falta un perfil de adaptación, y conviene detectarlo en esta fase.
Con la forma de apertura delante se elige entre mosquitera enrollable, corredera o de marco fijo, y a continuación la malla. Es también el momento de decidir el color del perfil para que acompañe a la carpintería.
Los perfiles se atornillan al cerco o al hueco, se comprueba que la mosquitera corre o recoge sin rozar y se repasa el cierre por los cuatro costados: una mosquitera que deja un milímetro de holgura por abajo no cumple su función.
Al terminar el verano conviene limpiar la malla y comprobar el carril inferior de las correderas. Si prefiere que lo hagamos nosotros, puede solicitar una visita para revisar las mosquiteras junto con el resto de huecos de la vivienda.
La malla se sujeta con junquillo a presión. Si la esquina no está bien escuadrada, se suelta justo por ese punto.
En las correderas y en las enrollables es donde se acumula la suciedad, y por eso dejan de moverse con soltura.
Lo decide la forma de abrir del hueco. Si la ventana es corredera, corresponde una mosquitera corredera que acompañe a la hoja. Si la hoja abate hacia el interior, se resuelve por fuera con una mosquitera de marco fijo, que es la opción más simple y la que menos problemas acaba dando. En las salidas al jardín, por donde se pasa continuamente, lo práctico es la mosquitera enrollable.
La malla corriente de fibra no resiste el empuje de un animal. Para eso existe la malla reforzada, de hilo más grueso y mejor sujeta al bastidor. En vivienda con parcela conviene instalarla al menos en el paso que utiliza el animal, aunque el resto de huecos lleve malla normal.
La mosquitera de marco fijo se retira a mano en un minuto y se guarda hasta la primavera. Las correderas y las enrollables permanecen todo el año porque van integradas en el cerramiento, si bien estas últimas quedan recogidas dentro de su cofre y apenas se aprecian.
La malla de fibra habitual atenúa algo la claridad y resta nitidez al mirar al exterior, sin llegar a molestar. Donde la estancia ya recibe poca claridad se monta malla de hilo más fino, casi imperceptible. La diferencia se nota sobre todo en habitaciones orientadas al norte.
Se fabrican cajones capaces de alojar los dos ejes, el de la mosquitera y el de la persiana, pero exigen espacio libre y en obra antigua casi nunca lo hay. Cuando no cabe, la solución razonable es la mosquitera enrollable lateral, que se coloca a un costado del hueco sin disputar el espacio del cajón.
Antes de que empiece el calor, no cuando ya hay insectos dentro de casa. Cada mosquitera se fabrica a medida, de modo que existe un plazo de suministro, y al entrar el verano los talleres acumulan encargos. Quien lo resuelve a principios de primavera se ahorra la espera en el peor momento.
Sí, aunque en ocasiones hay que intercalar un perfil de adaptación: los cercos antiguos carecen del resalte sobre el que apoyan los sistemas actuales. Es una pieza sencilla que se coloca en la misma visita y no obliga a tocar la carpintería ni el acristalamiento.
Muy poco: un paso de aspirador o un repaso con agua una vez al año evita que la malla se cargue de polvo y de polen. En las mosquiteras enrollables conviene además comprobar que el muelle recoge con soltura; si cuesta, suele deberse a suciedad acumulada en el carril inferior y no a una avería.
Ruidos, tirones y persianas detenidas a media altura.
Un hueco o la vivienda entera, con mando, pulsador o desde el móvil.
Paño de lamas cortado a la medida del hueco, en PVC, aluminio o madera.
La cerradura de suelo se limpia antes de plantearse sustituirla.
Rellene el formulario o llámenos por teléfono. Con saber si la persiana sube, si hace ruido al moverse o si se ha quedado detenida, el técnico ya puede preparar el recambio antes de salir.
Teléfono
Horario
Abierto 24 horas, todos los días. El día y la franja horaria de la visita se acuerdan por teléfono.
Zonas de servicio
Todo el término de Las Rozas de Madrid, de Las Matas a El Cantizal, y los municipios vecinos: Majadahonda, Torrelodones, Galapagar y Villanueva del Pardillo.
Visita y presupuesto
El desplazamiento para ver el hueco y tomar medidas no se factura aparte.
Aquí no hay seguimiento de nadie. Lo único que se guarda es lo que necesita el formulario para funcionar y su comprobación de seguridad. Ni analítica, ni anuncios. Más detalle.