La cerradura de suelo
Se llena de arena y de agua. En muchos casos no hay que sustituirla: basta con abrirla, limpiarla y recolocar el cajetín.
Un cierre metálico parado deja el negocio sin abrir. Trabajamos con chapa ciega, microperforada y ballesta, y con lo que de verdad falla: muelles de compensación, guías, cerraduras y motores.
Un cierre metálico de comercio abre y cierra cada jornada del calendario arrastrando un peso que poco tiene que ver con el de una ventana. Ese ritmo pasa factura siempre por los mismos puntos: los muelles de compensación que equilibran la carga, las guías por donde corre la chapa y el sistema de cierre, que recibe tirones con prisa a primera hora.
En Las Rozas la mayoría de estos avisos llegan de Európolis y de los locales de calle del Casco Urbano. La urgencia es distinta a la de una vivienda: si la chapa se queda bloqueada no es que el local no pueda cerrar de noche, es que nadie entra a trabajar por la mañana.
Al romperse, toda la carga de la chapa cae de golpe sobre quien esté tirando. Encabeza la lista con diferencia.
Un roce con la carretilla o con un vehículo las deforma, y la chapa empieza a escaparse por el lateral.
La arena y el agua la endurecen. En muchos casos se recupera desmontándola y recolocando el cajetín.
El agua estancada la deteriora por la parte baja. Se renueva sin desmontar el resto de la chapa.
El motor suena pero no arranca, o la chapa golpea al bajar porque las posiciones se han desajustado.
En el polígono, la mayoría de lo que atendemos son naves con chapa ancha y mucho tránsito de carretilla. Ahí el enemigo es el golpe: una guía desalineada por un roce con la transpaleta deja la chapa saliéndose por un lateral y, si nadie lo corrige, acaba doblando el propio conjunto. Conviene repasar las guías una vez al año aunque no haya avería.
En el comercio de calle del Casco Urbano ocurre lo contrario: chapas más estrechas, dos maniobras diarias sin falta y cerraduras de suelo que se llenan de arena. Ahí lo que falla es el sistema de cierre y los muelles de compensación, por número de ciclos y no por golpes.
En el garaje de comunidad manda otra variable: los finales de carrera. Al desajustarse, la chapa golpea al bajar y ese impacto repetido termina pagándolo el motor. Nada de esto se parece al trabajo de una ventana de vivienda, que corresponde a la reparación de persianas domésticas, aunque comparte lógica con motorizar una persiana enrollable: peso, recorrido y estado del eje. El taller es el mismo que atiende las persianas de vivienda en Las Rozas de Madrid.
El sistema de apertura condiciona todo lo demás: el peso que puede tener la chapa, lo que cuesta abrir cada mañana y qué pieza se rompe primero.
| Sistema | Dónde encaja | Su punto débil |
|---|---|---|
| Manual con tirador | Puertas estrechas y escaparates pequeños de calle. | A partir de cierto peso de chapa se hace duro y se termina forzando el eje. |
| Ballesta compensada | Comercio de calle de anchura media. | La ballesta pierde tensión con los años y el cierre empieza a bajarse solo. |
| Motor dentro del eje | Locales anchos y naves de Európolis. | Si la chapa roza un lateral, el motor la empuja igual y acaba descarrilándola. |
| Motor lateral con cadena | Almacenes y accesos de carga. | La cadena de emergencia se engrasa poco y se agarrota justo cuando hace falta. |
En un cierre metálico motorizado el desbloqueo manual no es un extra: es lo que permite abrir el negocio cuando no hay corriente. Lo probamos en cada visita, aunque el aviso fuera por otra cosa, porque el día que hace falta no hay margen para descubrir que estaba agarrotado.
Motorizar un cierre metálico no se parece a motorizar una ventana. El peso de la chapa multiplica por mucho el de un paño de lamas doméstico, y eso obliga a comprobar antes tres cosas: cuánto pesa realmente el conjunto, en qué estado está el eje y qué espacio libre queda por encima del hueco.
Es la solución habitual en locales de anchura media. Queda oculto, no ocupa sitio en la fachada y se maneja con pulsador o con mando a distancia. Exige un eje en buen estado, porque cualquier deformación se traduce en rozamiento desde el primer recorrido.
Para chapas muy pesadas y para accesos de carga en las naves de Európolis. Va montado a un costado del hueco y dispone de cadena de maniobra para abrir sin corriente. Esa cadena hay que engrasarla, porque es justo la pieza que se olvida hasta el día en que se necesita.
En puertas enrollables de garaje comunitario se revisan además las fotocélulas, el paro de emergencia y el reglaje de los topes de recorrido, para que la chapa no acabe golpeando el suelo al cerrar.
Un cierre motorizado necesita revisión periódica de guías, muelles de compensación y anclajes. Cuánto cuesta motorizar un cierre metálico depende del peso de la chapa y del sistema escogido, y el persianista lo mide en el propio local. Puede solicitarnos un presupuesto para motorizar el cierre de su local sin compromiso alguno.
Se llena de arena y de agua. En muchos casos no hay que sustituirla: basta con abrirla, limpiarla y recolocar el cajetín.
Un roce de carga la descuadra y la chapa empieza a escaparse por ese costado cada vez que sube.
Conviene no insistir. Cuando lo que se ha roto es un muelle de compensación, tirar hacia arriba desplaza el eje de su sitio y lo que era una pieza pasa a ser media instalación. Nos basta con que nos indique en qué momento se detuvo y si sonó algo al hacerlo: eso ya orienta bastante sobre dónde está el fallo.
La ciega tapa por completo y es la más robusta de las tres. La microperforada lleva la chapa agujereada, de modo que entra claridad y desde la acera se intuye el interior. La ballesta la forman barras horizontales enganchadas entre sí: el escaparate queda a la vista de noche y el conjunto pesa bastante menos, aunque los enganches acaban cogiendo holgura con el tiempo.
Se puede, y en fachadas anchas sale rentable. Antes hay que conocer cuánto pesa realmente la chapa y cómo está el eje. Con esos dos datos se elige entre un motor alojado dentro del eje o un motor lateral accionado por cadena, según el espacio libre que quede sobre el hueco.
Sí, tanto las cerraduras de suelo como los pasadores laterales y las varillas. Es la parte que más castigo recibe, porque se abre y se cierra con prisa dos veces al día. En muchos casos la cerradura de suelo se ha llenado de arena y basta con desmontarla, limpiarla y recolocar el cajetín.
Sí. En un garaje comunitario se repasan las guías, los muelles de compensación y el motor, y se corrigen los finales de carrera hasta que la chapa deja de golpear al bajar. También se renueva la lama terminal cuando el agua acumulada la ha corroído.
Depende de la pieza. Un muelle de compensación o una cerradura de suelo se resuelven en una mañana de trabajo. Sustituir la chapa completa exige fabricarla a medida y ahí sí hay plazo de suministro, aunque en ese caso se deja el hueco asegurado de forma provisional para que el negocio pueda seguir abriendo.
Una revisión anual es razonable para un local de calle con dos maniobras diarias. En nave con paso de carretilla conviene adelantarla, porque allí el desgaste no llega por número de ciclos sino por golpes, y detectar a tiempo una guía descuadrada sale mucho más barato que reponer la chapa deformada.
Las condiciones las fija cada póliza y conviene leerlas, porque algunas exigen chapa ciega o un tipo concreto de cierre en planta baja. Nosotros instalamos lo que el local necesita y se lo explicamos, pero la exigencia concreta hay que consultarla con la aseguradora antes de decidir el modelo.
Lo que se rompe primero casi nunca obliga a cambiar la persiana.
El motor tubular se aloja dentro del eje, sin picar pared.
Se mide en la vivienda, se fabrica en taller y se monta en otra visita.
Fibra, aluminio o trama antipolen, según el hueco y la orientación.
Rellene el formulario o llámenos por teléfono. Con saber si la persiana sube, si hace ruido al moverse o si se ha quedado detenida, el técnico ya puede preparar el recambio antes de salir.
Teléfono
Horario
Abierto 24 horas, todos los días. El día y la franja horaria de la visita se acuerdan por teléfono.
Zonas de servicio
Todo el término de Las Rozas de Madrid, de Las Matas a El Cantizal, y los municipios vecinos: Majadahonda, Torrelodones, Galapagar y Villanueva del Pardillo.
Visita y presupuesto
El desplazamiento para ver el hueco y tomar medidas no se factura aparte.
Aquí no hay seguimiento de nadie. Lo único que se guarda es lo que necesita el formulario para funcionar y su comprobación de seguridad. Ni analítica, ni anuncios. Más detalle.